"The three disciples (Los tres discípulos)"

Photographer: Christopher Stair

Tailandia - Thailand

     El maestro puso a sus tres discípulos delante, puesto que solo uno de los tres accedería a ser su alumno predilecto. Los otros dos se tendrían que conformar con aprender del mentor en las horas lectivas marcadas. El seleccionado sería acogido por el propio tutor en su seno como si de un hijo se tratara. Sentado frente a los tres, les hizo una pregunta clara: ¿Qué es la sabiduría? Los seguidores se miraron con miedo a contestar porque la cuestión entraba más dentro de la filosofía que de las reglas matemáticas. Uno, más atrevido, se lanzó a ser prudente y contestó que no sabía. El segundo, titubeando, contestó que era la capacidad que tenían unos hombres de ser más listos que otros. Sonrió, además, sabiendo que no se había quedado en blanco como su compañero. Al tercero, le pareció grotesca la respuesta del segundo y quiso ser más profundo a lo que respondió que la sabiduría es la capacidad que tenemos los humanos de diferenciarnos de los animales. El maestro, decepcionado, le dio una segunda oportunidad al primero y éste respondió que para encontrar esas respuestas había cruzado medio continente y que todavía era demasiado pronto para saber qué responder.
 

      El maestro les respondió que, para él, la sabiduría es la capacidad que tenemos los humanos de diferenciar el bien del mal. Los tres, sincrónicamente, hicieron una reverencia al escuchar una de las enseñanzas del ilustre anciano. El primero preguntó que cómo podría él diferenciar el bien del mal. “buena pregunta” respondió e invitó a que le respondiera alguno de sus compañeros. Uno de ellos, viendo que se estaba quitando a un rival a marchas forzadas comentó que el bien es lo que está escrito en las leyes y el mal es lo que las incumple. El otro, contestó que le parecía lo mismo añadiendo que las leyes deberían ser las sociales y las divinas.
 

     El maestro dio por finalizada la prueba y, uno de ellos le recordó que él mismo había dicho que serían tres preguntas y faltaba una. El preceptor, levantándose se dirigió a la puerta de salida y antes de abandonar el templo se giró y les dijo que había dado un punto a cada repuesta acertada o cero a cada respuesta fallada. Por tanto, como el primero había conseguido dos puntos y los demás cero, no cabía la tercera pregunta. Uno de ellos, un poco indignado, interpeló, diciendo que el primero no había contestado a ninguna de sus preguntas, cómo es que había conseguido dos puntos. A lo que el maestro manifestó que seguramente los tres serían grandes monjes en el futuro pero que solo la gente que busca respuestas, necesita un maestro.

 

 

     The great master put his three disciples ahead, since only one of the three would agree to be his favorite pupil. The other two would have to be content with learning from the mentor at the scheduled school hours. The selected would be welcomed by the tutor himself as if he were a child. Sitting in front of the three young learners, he asked them a simple question: What is wisdom? The followers looked at each other with a fear of answering because the question was more in philosophy than in mathematical rules. One, more daring, launched to be prudent and replied that he didn’t know. The second, hesitating, replied that it was the ability of some men to be smarter than others. He smiled, moreover, knowing that he hadn’t gone blank as his companion. The third, grotesque seemed the answer of the second and wanted to be deeper than he replied that wisdom is the ability that humans have to differentiate us from animals. The master, disappointed, gave the first a second chance and answered that to find those answers he had crossed half a continent and that it was still too early to know what to answer.
 

     The master replied that, for him, wisdom is the ability of humans to differentiate good from evil. All three, in synchrony, bowed to one of the teachings of the illustrious elder. The first asked how he could differentiate good from evil. "Good question" answered the teacher and invited his colleagues to respond. One of them, seeing that he was removing an opponent to forced marches, commented that good is what is written in the laws and evil is what fails them. The other replied that he thought the same thing, adding that the laws should be social and divine.
 

     The great master finished the test and one of them reminded him that he himself had said that there would be three questions and one was missing. The preceptor, getting up, went to the exit door and before leaving the temple he turned and told them that he had given a point to each successful answer or zero to each failed answer. Therefore, as the first had scored two points and the other zero, the third question could not fit. One of them, somewhat indignant, called out, saying that the first had not answered any of his questions, how he had gotten two points. To which the master said that surely the three would be great monks in the future but that only the people who look for answers, needs a teacher.

TEXTO: ©Luis Alberto Serrano

Seguirle - Follow:

  • Facebook Social Icon
  • Instagram Social Icon

Nombre (Name): Chistopher Stair

Residencia (Residence): Chian Mai (Thailand)


Biografía (Biography):

     Es un fotógrafo de 27 años de California pero que actualmente viven en Chiang Mai, Tailandia. Le encanta tomar fotografías de hermosos paisajes y de arquitecturas. El arte de explorar es una de las cosas que no quiere perder a lo largo de sus años.

     He is a 27 year old photographer from California but currently living in Chiang Mai, Thailand. He loves taking photographs of beautiful scenery and architecture. The art of exploring is one that he hopes to sharpen everything throughout his years.

Leer otros relatos

© 2017-2018 Diseño Luis Alberto Serrano Producciones

  • FanPage: @fotomasrelato
  • Twitter: @fotomasrelato
  • Instagram; @fotomasrelato
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now